Un bar de tapas sevillano clásico con una generosa terraza en una de las calles más agradables del casco antiguo. El Comercio hace lo esencial con total convicción: fino frío servido del barril, platos de pescaíto frito y boquerones, y un salmorejo tan espeso que cubre la cuchara. Las mesas de la terraza están bien espaciadas, lo que permite traer un perro sin molestar a los comensales vecinos. El personal tiene la calidez pausada de quien disfruta de verdad su trabajo, y el agua para tu perro llega sin complicaciones.
💡 Ve a comer entre semana. La terraza se vacía después de las 15:30 y puedes quedarte todo el tiempo que quieras





