Una querida osteria de barrio en Prati, justo al norte del Vaticano, que lleva sirviendo auténtica cucina romana desde los años 80. El menú es fijo y cambia semanalmente, cacio e pepe, coda alla vaccinara, trippa alla romana, y las mesas exteriores en la calle tranquila reciben perros sin problemas. El ambiente es animado y sin pretensiones, con largas mesas comunales y un dueño que genuinamente aprecia a los animales. Llega temprano; no aceptan reservas y se llena rápido.
💡 Llega a la hora de apertura (12:30 o 20:00 en punto). Se llena en 15 minutos y no guardan mesas.




