Un híbrido floristería, café y bar de cócteles a dos pasos de la Basílica del Pilar, instalado en un espacio frondoso lleno de plantas que recuerda a un invernadero botánico. Los perros son bienvenidos tanto en las mesas del patio como en los sofás lounge del interior, una verdadera rareza en Zaragoza para sala. Café de especialidad por la mañana, brunch a mediodía, cócteles bien hechos al atardecer. Los propietarios tienen dos perros y el personal trae agua sin que haya que pedirla.
💡 El patio se llena rápido en el brunch del domingo, llega antes de las 12:00 con tu perro o ve a las 15:00





