Una veterana crepería neerlandesa en pleno bulevar Strandweg, a unos pasos de la arena, que sirve tortitas dulces y saladas con vistas al mar. Es una parada fácil y familiar tras un paseo por la playa y admite perros de forma explícita. El personal tiene agua preparada y reparte galletas para los invitados de cuatro patas.
💡 Pide un cuenco de agua al sentarte; la terraza da al bulevar, así que una correa corta mantiene al perro apartado del paso de peatones.



