Una posada regentada desde 1828 en pleno centro de Bad Gastein, que combina clásicos alpinos con pizza italiana al horno de piedra y leña. Sus salas revestidas de madera son acogedoras, y es habitual ver perros educados junto a los comensales.
💡 La cocina sirve sin interrupción hasta medianoche, algo raro en el valle: es la opción segura para cenar tarde tras una caminata larga.



